← índice
Poesía

Muestra poética

Matías Díaz Huirimilla · 3 min de lectura

Muestra poética
// compartir
// tamaño

De Dos poemas verdes y uno aguachento (LAR Ediciones, 2019):

\ EL CHIQUERO

\ Trailes

​Se levanta un resonar desde el pasto mojado. 

Una percusión hecha de pasos con barro.

Los trailes hacen de cuerda y avisan que ya viene, que corran, que viene, que es tiempo, que corran.

Los perros ladran, los perros aúllan, pero son las perras las que rasguñan la pared escribiendo notas de socorro, las perras que han sido montadas, las perras descaderadas.

Los árboles son violines silbando agónicas notas que son presagio de la sangre, de la sangre robada, de la sangre apagada; y las flores, destinadas a ser feroces notas de piano, prefieren borrarse de la partitura.

En la noche retumba el concierto sobre el pasto mojado. 

Se acelera el tempo. 

Se jadea el ritmo. 

Las cuerdas de los trailes han sido cortadas. 

Las perras mensajeras han sido envenenadas. 

Los árboles siguen siendo violines.

\ Barraco La vida sería el barraco

Y tú, resignado, la chancha

de ubres amarradas

que cuelgan en la carrera.

La vida sería el barraco,

acorralándote contra el cerco

con la púa rajando tu ojo,

con tu dueño radiante mirando.

La vida sería el barraco

que te rompe sin que tú quieras

que te irrumpe hasta las uñas

que te muerde arrebatado la oreja.

La vida sería el barraco

arrendado por el patrón

que se ríe contento, pensando

en cuánto rematará tus pedazos.

\ Lauchas

Un, dos, tres

un, dos, tres

media vuelta

y al revés.

Un, dos, tres

un, dos, tres

mano con cola

garra con pie.

Cinco, seis

cinco, seis

no hay comida

hoy ni después.

Cinco, seis

cinco, seis

te ha atrapado

el gato inglés.

\

\ Quiltra

(Poema inspirado en How To Wear Your Mother’s Lipstick deWarsan Shire)

Mi madre nunca usó delineador,

aunque lo intentó.

El labial no le asentó,

menos la sombra celeste.

La base le fue muy cara

y los brillos, pesados.

Mi madre nunca se pintó.

Mi madre nunca se amó.

Su cara nunca fue suya

sus labios se quebraron

y, aun así, de pequeña

aprendió a maquillarse

no con delineador, ya dije;

no con labial, dejé claro

no con sombra, he gritado

no con base, te digo.

Con decepción.

Mi madre no fue curvilínea

ni en la cadera ni en la sonrisa.

\ Ovejas

Salía una y salíamos todas

hasta el día que cayeron granizos 

que sonaron como piedras

siendo, en realidad, manzanas

y yo salí

y ninguna me siguió

De Volverse señor (Ediciones Cola de Gato, 2022):

\ De niño

De niño

en un auto

cerraba los ojos

para adivinar en qué parte del camino estábamos

De adulto

en la mañana

cierro los ojos

para adivinar en qué parte dejó de existir un camino

De niño

deseaba

viajar en la cima de un árbol

para ir más rápido que los autos

De adulto

deseo

viajar en la cima de un árbol

desde que entendí que no se mueven

De niño

me asustaba

que la luna

nos seguía a todas partes

De adulto

me asusta

que ni siquiera la luna

me siga

\ ¿Cómo suena la soledad?

¿Cómo suena la soledad?

Pregunto.

Y espero una respuesta.

¿Acaso como un sollozo

escapando con una película?

            ​ ​ ​ ¿Acaso como una lágrima

rodando con una cebolla picada?

¿O como alguien a las 4 a.m.

repitiendo el mismo video?

¿O como alguien a las 04:05 a.m.

escuchando la misma canción?

¿Cómo suena la soledad?

Vuelvo a preguntar.

Y sigo esperando una respuesta.

¿Cómo?

¿Cómo?

¿Cómo?

¿Cómo suena la soledad?

Pregunto.

Y espero una respuesta.

¿Cómo suena la soledad?

Pregunto

// fin del texto

// comentarios

cargando…